lenguaje visual
Cercano al lenguaje verbal (el más antiguo, el más variado, el más estructurado, consolidado, multiforme), se ha impuesto desde hace tiempo también como eficaz instrumento de comunicación el lenguaje visual. Que el de la imagen sea un lenguaje es ya una verdad aceptada por todos: no sólo porque nuestra experiencia nos enseña que mediante las imágenes podemos transmitir mensajes de todo tipo, sino también porque existen los presupuestos científicos para definirlo como tal.
Algunos estudiosos ponen las siguientes condiciones para que pueda hablarse de lenguaje:
1º.- que haya un mensaje, es decir, el presupuesto, la intención o la efectiva puesta en obra de una situación en la que se comunica un significado de una persona a otra, de un emisor a un destinatario;
2º.- que este mensaje sea "transmitido" a través de un código particular, que sea distinto de otros y que constituya un sistema de signos.
Dando por descontado que una imagen transmite un mensaje, parece evidente que el sistema de signos a través del cual es transmitido el mensaje representa una característica original de la imagen, que se funda en un código visual que le es peculiar.
Analizar el lenguaje fotográfico significa, pues, verificar las características del código visual de la imagen óptica y mecánica, sus componentes, sus factores esencia]es. Pero significa también distinguir los vínculos entre signo y significado, entre imagen en sí y mensaje intencional, y analizar sobre todo los varios niveles de significación que una imagen fotográfica puede asumir. Significa, en pocas palabras, llegar a leer la imagen partiendo de su estructura interna para lograr, a través del análisis de los diversos significados de un encuadre particular, la comprensión del mensaje global de la secuencia.
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